Cuando conocimos a Nana y David, supimos en seguida que su historia era especial. Durante el encuentro que supuso la primera toma de contacto casi pudimos tocar esa corriente de complicidad entre ellos. Lo bien que se conocen, cómo se querían sorprender el uno al otro con el traje elegido para la ocasión… en realidad, habría sorpresas para todos.

A David le gustan los tigres. Corrección. Le encantan los tigres. Ya iba a tener a una de sus dos grandes pasiones -Nana, por supuesto- el día de su boda… ¿por qué no hacer de ese un momento redondo teniendo a su otra gran pasión? Y Nana estuvo de acuerdo. Y se atrevieron.
Cuando nos lo hicieron saber, no estábamos seguros de si se trataría de una broma, de disfrazar a alguien de tigre, de poner un baño portátil o de qué en concreto.. pero nos encantó cómo se miraban cuando nos lo contaron. Como dos chiquillos que planean una aventura. Nosotros arqueamos una ceja primero, luego las dos y al final, con una gran sonrisa, dijimos: ‘Mola!’. Y moló.

Casi nadie sabía lo que iba a suceder. Había ese “runrun” que se nota cuando la comitiva sabe que algo va a pasar, pero no exactamente qué ni cuándo… Nosotros teníamos prohibido hablar del tema, y guardamos un devoto silencio para evitar improbables filtraciones. Nos costó lo suyo, pero mereció la pena.
En el momento de los anillos, el Maestro de Ceremonias advirtió de la entrada de ‘alguien muy especial’ que debía ser recibido en silencio y sin aspavientos. Incrédulos unos, temerosos otros -expectantes todos- vimos cómo acedía por la escalinata… vivir ese momento fue algo mágico.

Pensábamos que la entrada de ese felino portador de anillos, enorme y juguetón, iba a ser lo más emocionante del día, pero hubo tanto mimo en la decoración, tanta entrega en la manera en la que se vestían y arreglaban el uno para el otro -aún tenemos muy vivo el recuerdo David colocando adornos en las sillas mientras supervisaba todo y de Nana preparándose con atención y dulzura-, tanta emoción en los novios e invitados… que la aparición de La Sorpresa fue ni más ni menos que el broche que la ceremonia merecía.

Hubo mucha alegría, mucho baile, muchos momentos emocionantes y divertidos ese día. Tanto Nana y David como los invitados nos hicieron sentir partícipes de las risas y de las bromas. Hubo muchos “robados”, mucha pose divertida en el photocall y, sobre todo, una enorme sensación de disfrute del trabajo realizado.

Y entonces volvimos a sentirnos agradecidos de poder estar ahí para filmar y fotografiar esos momentos. De poder disfrutar de cómo Nana miraba a David con esa enorme sonrisa. De hacernos un guiño cómplice cuando veíamos cómo a un tío fuerte como David se le anegaban los ojos en lágrimas de emoción.
De disfrutar de ese capítulo de la hermosa historia de Nana y David.

Boda de Nana y David

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2 Comments

  • Nana dice:

    ¡¡Chicos!!
    Muchísimas gracias por el MEGAVIDEO, estamos enganchadisimos e intentamos no aprendérnoslo de memoria para que no pierda sentimiento.
    Es genial, el video, el día y vosotros.
    Un abrazo.
    David y Nana.

    • momentografos dice:

      Muchas gracias a vosotros, Nana. Tanto David y tú como los invitados nos hicisteis sentir en familia… y eso se nota. Un placer haber compartido esos momentos con vosotros; momentos y emociones que no se nos van de la cabeza, por mucho tiempo que pase…

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